Tengo Endometriosis ¿y ahora qué?

Antes de que empieces a leer quiero contarte una cosa, supongo que si estás leyendo esto es porque tu mujer/madre/hija tiene endometriosis o porque como yo, eres unas de las que el destino metió en ese 10% que sufrimos esta **** enfermedad.

En este blog no quiero contarte datos ni artículos que he ido recopilando a lo largo del tiempo en mis búsquedas por internet. Me gustaría contarte la endometriosis que yo sufro, mi endometriosis, para que a ti que me lees te sirva de experiencia y a mi que lo escribo me sirva de desahogo, te parece buen trato? espero que si.

tengo endometriosis

Mi endometriosis (Capítulo I)

Desde que tengo uso de razón he tenido unas reglas muy dolorosas, estamos hablando de que yo era una niña de 15 años y una vez al mes sufría unos dolores que me duraban unos 4-5 días.

Mis padres me decían que claro, a algunas mujeres le dolían la regla y a otras no, pero que era natural. Vaya alegría ser mujer! ( pensé )

Dada a la naturalidad con la que trataba todo el mundo al dolor que yo sufría cada mes, llevé mi vida con la naturalidad que pude, pero claro, la endometriosis crece poco a poco, aunque tu no sepas que existe…

Con el paso del tiempo ese “dolor natural” paso a ser más grave, así que de vez en cuando tenía que visitar al médico que me recetaba algunas pastillas y me recalcaba la “naturalidad” de esos dolores menstruales. Vamos! Que mi madre, mi padre, la vecina de arriba y el médico tenían el mismo conocimiento sobre la **** endometriosis.

Como mi madre, mi padre y la vecina de arriba (a los que ahora se unió el médico) seguían diciendo que era normal tener dolores seguí viviendo mi vida como pude sin buscar una respuesta, ya que todo estaba justificado.

Cada vez que visitaba al médico con una crisis me recetaban ibuprofeno y una palmadita en la espalda. Después de tantas visitas me dieron algo más que el fabuloso ibuprofeno, me recetaron Diane 35 (Yupiiiiii) si, Diane 35 esas mismas pastillas que han sido prohibidas en Francia por la muerte de 4 personas. Mi cuerpo que a veces es sabio, reaccionó y estas pastillas me sentaron fatal, así que tuve que abandonar el tratamiento.

A los 22 años en una revisión en el hospital me hicieron una ecografía vaginal, el ginecólogo sacó las fotos y sin decir nada salió de la consulta. Luego vino con dos personas y me dió la noticia de que tenía un quiste en el ovario derecho de 15 centímetros, que probablemente tendría endometriosis y habría hacer muchas pruebas para el diagnostico, pero no se podían hacer urgentemente porque era verano y estaban casi todos de vacaciones (casi todos menos mi endometriosis).

 Sigue aquí: Mi endometriosis (Capítulo II)

¿Endometrosis, Endometreosis, Endrometriosis…?

Mi endometriosis (Capítulo II)

-“¿Qué? ¿ Endometrosis ? ¿ Endometreosis ? ¿ Endrometriosis ?”

Así me quedé en cuanto me dijeron que era probable que yo tuviera endometriosis… desde luego no sabía ni que existía esta **** enfermedad hasta ese momento, lo que me preocupaba era el quiste de 15 centímetros, que habría que operar (y entrar en un quirófano no le gusta a nadie.)

Salí muy confusa de la consulta del ginecólogo y allí me esperaba mi madre, la miré fijamente y le dije:

“Mamá, tengo un quiste de 15 centímetros en el ovario y es muy posible que tenga endometriosis”

a lo que mi madre respondió:

“Endo.. ¿que? ¿ Endometrosis ? ¿ Endometreosis ? ¿ Endrometriosis ?”

Nos abrazamos y rompimos a llorar. No teníamos muy claro lo que me estaba pasando y todas las personas de la sala de espera se quedaron perplejas ante la situación y se escuchaban cuchicheos “¿ Endometrosis ? ¿ Endometreosis ? ¿ endrometriosis ?”

Endometrosis, Endometreosis, endrometriosis...?
Su nombre es endometriosis y viene de la palabra endometrio [endo- ἐνδο- gr. ‘dentro’ + mētr(ā) μήτρα gr. ‘matriz’ + -iu(m) lat. + -ō-sis gr. ‘proceso patológico’]
Llegamos a casa para contarle a mi padre todo lo sucedido, a el no le dió tiempo a hacer la pregunta de Endo… ya que nos vió las caras y nos volvimos a fundir en un abrazo bañado de lagrimas.

Como era principio de verano, no me podían hacer las pruebas (ya que mi endometriosis estaba de vacaciones) así que mi padre, como hace siempre , intentó arreglar el problema haciendo una llamada, quería que me viera el mejor ginecólogo de Jerez a toda costa.

Mi padre al final hizo muchas más llamadas de lo que pensaba buscando recomendaciones de ginecólogos que supieran tratar el problema que se me venía encima, y al cabo de una hora consiguió una cita para la siguiente semana con un buen ginecólogo privado.

Esa fué una semana bastante dura para mi ya que no había mucha información sobre la endometriosis y todavía seguían sin quedarme muchas cosas claras, pero desde luego todos los dolores que sufría en las menstruaciones ya estarían justificadas por algo y no sería una cosa normal como todo el mundo decía.

Recuerdo el día de la consulta con muchos nervios, le conté al ginecólogo todo lo que había pasado de principio a fin. Una vez que se puso al día sobre mi historial pasó a hacerme una ecografía vaginal, y me dijo:

“Coincido en todo lo que te han dicho menos en una cosa, el quiste no es de 15 centímetros es un quiste de 15 milímetros…”

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Endometrioma

El endometrioma mágico

Mi endometriosis (Capítulo III)

Demasiadas emociones en una semana, pasé de ser una chica “sana” a tener endometriosis con un endometrioma de 15 centímetros para luego ser tener… ¡un mini endometrioma de 15 milímetros!

El endometrioma es el tumor benigno que se forma por la acumulación de mucosa uterina (endometrio)

endometrioma

Con todas las cosas que se me habían pasado por la cabeza esa semana respiré aliviada… vale, seguía teniendo la **** endometriosis pero no es lo mismo 15 milímetros que centímetros, no?

Después de ese minuto de alivio y tranquilidad pasamos a criticar a los médicos de la seguridad social, a la seguridad social y en todo lo criticable que se nos pasaba por la cabeza. Debíamos volver al hospital después de verano para empezar las pruebas para que mi endometriosis fuera oficial, pero ya no estábamos tan preocupados por mi mini quistecito.

Pasé el verano del 2004 con dolores… pasó muy lento, ese año sonaban en la radio canciones como bulería, bulería…! De David Bisbal O dale don dale de Don Omar.

Así que llegó septiembre! hora de volver al hospital y tener un cara a cara con en el ginecólogo. Días antes había pasado una resonancia magnética con contraste para certificar si era endometriosis, cáncer o un chicle pegado. Llegué 15 minutos antes como es costumbre en mi, soy muy nerviosa y no me gusta ser impuntual. Así que esperé paciente mi turno acompañada de mi madre, las dos preparadas para la “batalla”.

A los 40 minutos salió la enfermera de la consulta y nos llamó. Mi madre y yo nos miramos con los ojos inyectados en sangre…

-“¡allá vamos mamá!“- (pensé mentalmente)

-“¿Que hago hoy de comer?”- (pensó ella mentalmente)

La puerta se abrió lentamente y… Chass! El ginecólogo que pasaba consulta no era el que nos atendió por primera vez, el que se equivocó y el que era el centro de nuestras iras no estaba presente!

Así que nos sentamos y le explicamos lo sucedido, el médico sólo asentía con la cabeza todo lo que le estábamos diciendo y cuando terminamos dijo que tendría que verlo el por si mismo.

Pasamos a hacer la ecografía vaginal, el ginecólogo tardó muy poco en ver la eco y dijo:

-“Pues no son ni 15 milímetros, ni 15 centímetros… son 16 centímetros. “-

El mundo se me volvió a caer encima… en algún lugar de Jerez un ginecólogo privado estaría siendo atacado por las mil maldiciones que estaba pensando en ese momento… había perdido 3 meses por su culpa!

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La Operación de Endometriosis

Mi endometriosis (capítulo IV)

Ya estaba todo claro y era oficial, endometriosis con un endometrioma de 16 centímetros en el ovario izquierdo. Realmente no tenía muy claro que era esta enfermedad, la gente creía que quitando el quiste se acabaría todo, y yo de alguna manera también lo creía, así que afronté esta nueva etapa con cierta ilusión y mucho miedo (nunca antes había sido sometida a una intervención)

El doctor me dijo que teníamos que operar de manera urgente, así que me dieron citas para las pruebas necesarias antes de quitarme el endometrioma gigante. Nadie que yo conociera sabía de la existencia de la p*** endometriosis, todo el mundo con el que yo hablaba tenía una hermana/prima/madre que había tenido un quiste y después de operarse quedaron estupendas y felices.

Después de prueba para arriba y prueba para abajo ya teníamos fecha definitiva para la operación ¡a principios de Diciembre! Si ya tenía miedo de por sí, ahora tenía 10 veces más, cada día que pasaba, me ponía más nerviosa, pero al fin y al cabo esta operación me arreglaría la vida, tenía que ser fuerte.

Antes de la operación me informaron bien de todo el proceso que se realizaría en el día de la operación, se haría por laparoscopia, una técnica por la cual el cirujano sería capaz de extraer el quiste respetando el máximo de ovario sano que quedaba. Con esta moderna técnica estaría en 3 o 4 días preparada para hacer vida normal y no me dejaría apenas cicatriz (Yupiiiiiii!!) en el caso de que la cosa fuera más complicada se realizaría una laparotomía que es una idea que no nos gustaba mucho.

Y llegó el día! recuerdo que hacía mucho frio y estaba todo oscuro. Estaba en ayunas y con el cuerpo cortado, tenía muchos nervios. Entré en mi habitación, donde me pusieron con una mujer que acababa de dar a luz ( que ironía tiene la seguridad social a veces) Me puse mi pijama (ese que te deja el culete al aire) y la enfermera me “enchufó” un gotero de suero, ya sólo quedaba esperar.

No sé si tardaron mucho o poco, pero a mi se me hizo eterno. Un camillero muy simpático dijo mi nombre y me llevó de camino a la sala de anestesia. El pasillo se me hizo larguísimo, la gente que andaba por el pasillo me miraba descaradamente y eso no me gustaba, cerré los ojos…

El camillero sabía que estaba agobiada por la gente y empezó a contar chistes que la verdad me quitaron un poco de los nervios que tenía, abrió una puerta y saludó al anestesista. Me dejó aparcada en mi cama-móvil y me deseó suerte.

El anestesista estaba preparando sus cosas de anestesistas, cuando terminó me dijo:

-Hola Laura, cuenta hasta 10-

yo le dije:

-1, 2, 3 …zzz-

 

Desperté como en un sueño, estaba atontada, había mucha luz y me llevaban de vuelta a la habitación. La gente me miraba descaradamente, ahora me daba igual. Sólo quería saber si todo había salido bien y me habían realizado la laparoscopia.

 

Mi madre y a mi novio estaban en la puerta esperando, eso me alegró y levanté el brazo como pude para saludarles. El camillero simpático me aparcó en la habitación, y me miré como pude la barriga…

cicatriz laparotomia

Tenía un corte a lo largo de toda la barriga y estaba llena de grapas, algo no había salido bien.

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La Endometriosis no viene sola

Mi endometriosis (capítulo V)

Y así fue como se cumplió todo lo que yo no quería que se cumpliera. Me habían quitado todo el ovario izquierdo y encima tenía una cicatriz a lo ancho te toda mi barriga…

P*** Endometriosis!

Pasó el tiempo, y el ginecólogo pasó a contarnos todo lo sucedido, la operación se complicó y no pudo ser por laparoscopia.

Ahora sólo me quedaba recuperarme de la intervención, vivir con una cicatriz gigante y conocer a la señora menopausia antes de tiempo.

Me pusieron un inyección al mes para retirar la regla durante 6 meses, decapitel se llamaba. El frio llegaba, después el calor, mareos, cansancio, tristeza, alegría… Vamos…
¡igual que una señora de 63 años en un concierto de Manolo Escobar!

Todo parecía que había salido bien, después de la operación todos estábamos muy motivados, pues con esta intervención se supone que mejoraría mi calidad de vida.

Como en casi todo lo que me pasaba últimamente, no fue como esperábamos. La endometriosis no suele venir sola, en mi caso la inflamación que tenía afectó de pleno a mi culete.

No paraba de dolerme y sangraba cada dos por tres, ir al baño era un infierno y la situación iba a peor.

Y como en toda situación que afectara a mi salud mi padre hizo las llamadas pertinentes para buscar al mejor médico especialista de Jerez.

Acudimos a la cita que nos había dado con urgencia este prestigioso doctor, el que ni siquiera pudo explorarme del dolor que yo tenía. Lo vio claro, había que operar ya que se me había inflamado todo después de la operación del ovario.

No me había operado nunca y en menos de un mes iba a pasar por quirófano dos veces

Operaciones endometriosis complicacion

Y así fue, esta vez no tenía que pasar por la anestesia general, fue con epidural (creía que la conocería en un parto y no en una operación de estas características)

Según el prestigioso doctor la operación salió fenomenal, me encontraría mejor cada día y por fin saldría de esta pesadilla.

P*** Endometriosis!

Y para no perder la costumbre, la cosa empeoró, cada día me encontraba mucho peor, me cambiaron el tratamiento contra el dolor 4 veces en una semana, y al final… De vuelta al quirófano (3 veces en un mes).

Se me había roto el esfínter! No sé si sabes lo que es el esfínter pero te aseguro que no quieres saber lo que es un esfínter roto. En el quirófano reconstruyeron la zona mientras yo estaba sedada, ese día conocí una cosa que nunca pensé que conocería.
LA MORFINA.

Continuará…