La Operación de Endometriosis

Mi endometriosis (capítulo IV)

Ya estaba todo claro y era oficial, endometriosis con un endometrioma de 16 centímetros en el ovario izquierdo. Realmente no tenía muy claro que era esta enfermedad, la gente creía que quitando el quiste se acabaría todo, y yo de alguna manera también lo creía, así que afronté esta nueva etapa con cierta ilusión y mucho miedo (nunca antes había sido sometida a una intervención)

El doctor me dijo que teníamos que operar de manera urgente, así que me dieron citas para las pruebas necesarias antes de quitarme el endometrioma gigante. Nadie que yo conociera sabía de la existencia de la p*** endometriosis, todo el mundo con el que yo hablaba tenía una hermana/prima/madre que había tenido un quiste y después de operarse quedaron estupendas y felices.

Después de prueba para arriba y prueba para abajo ya teníamos fecha definitiva para la operación ¡a principios de Diciembre! Si ya tenía miedo de por sí, ahora tenía 10 veces más, cada día que pasaba, me ponía más nerviosa, pero al fin y al cabo esta operación me arreglaría la vida, tenía que ser fuerte.

Antes de la operación me informaron bien de todo el proceso que se realizaría en el día de la operación, se haría por laparoscopia, una técnica por la cual el cirujano sería capaz de extraer el quiste respetando el máximo de ovario sano que quedaba. Con esta moderna técnica estaría en 3 o 4 días preparada para hacer vida normal y no me dejaría apenas cicatriz (Yupiiiiiii!!) en el caso de que la cosa fuera más complicada se realizaría una laparotomía que es una idea que no nos gustaba mucho.

Y llegó el día! recuerdo que hacía mucho frio y estaba todo oscuro. Estaba en ayunas y con el cuerpo cortado, tenía muchos nervios. Entré en mi habitación, donde me pusieron con una mujer que acababa de dar a luz ( que ironía tiene la seguridad social a veces) Me puse mi pijama (ese que te deja el culete al aire) y la enfermera me “enchufó” un gotero de suero, ya sólo quedaba esperar.

No sé si tardaron mucho o poco, pero a mi se me hizo eterno. Un camillero muy simpático dijo mi nombre y me llevó de camino a la sala de anestesia. El pasillo se me hizo larguísimo, la gente que andaba por el pasillo me miraba descaradamente y eso no me gustaba, cerré los ojos…

El camillero sabía que estaba agobiada por la gente y empezó a contar chistes que la verdad me quitaron un poco de los nervios que tenía, abrió una puerta y saludó al anestesista. Me dejó aparcada en mi cama-móvil y me deseó suerte.

El anestesista estaba preparando sus cosas de anestesistas, cuando terminó me dijo:

-Hola Laura, cuenta hasta 10-

yo le dije:

-1, 2, 3 …zzz-

 

Desperté como en un sueño, estaba atontada, había mucha luz y me llevaban de vuelta a la habitación. La gente me miraba descaradamente, ahora me daba igual. Sólo quería saber si todo había salido bien y me habían realizado la laparoscopia.

 

Mi madre y a mi novio estaban en la puerta esperando, eso me alegró y levanté el brazo como pude para saludarles. El camillero simpático me aparcó en la habitación, y me miré como pude la barriga…

cicatriz laparotomia

Tenía un corte a lo largo de toda la barriga y estaba llena de grapas, algo no había salido bien.

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